sábado, enero 26, 2008


A Juan no le interesa agradarle a nadie, no le interesa ser simpático y recibir la aprobación de los demás. Siempre fue así, mientras menos complaciente mejor. Encerrado en su mundo interior se gano el apodo de la "ALMEJA" en nuestra la casa. De la concha solo sale para buscar alimento y nada mas, todo lo demás lo puede hacer dentro de su caparazón.El no se mezcla con la jungla superficial de allá afuera, a el no le llama la atención salir a conquistar aplausos, sonrisas, palmaditas en el hombro que le supongan un esfuerzo de estrategias con tácticas diplomáticas de actuaciones convenientes. Al el, le importa un comino la conveniencia del ego. Y no le tiene nada de paciencia a las personas, sobre todo las que le dicen que y como hacer las cosas. Menos si va seguido de un “Es por tu bien”.Tener un niño así en casa supone siempre la idea de que una no termina de conocerlo y que dentro de esa concha habita una cajita mágica de misterios. si no le gusta que se metan con sus cosas, el no se mete con nadie. Hasta ayer, que una citación del colegio me revelo el mas grande de todos. Cual Naruto, dejo salir al menos cuatro de las nueve colas del Biju sellados dentro de su cuerpo. Dejo escapar la ira y le rompió la boca de un solo golpe al cabron que venia molestándolo en el colegio. No me dio explicaciones, y para que? Yo se que la ira es Hegeliana, liberada de su forma original, todo lo malo desaparece. Así que de vuelta a la bondad, le he sugerido que aprenda a manejar con sabiduría esa energía y el me ha respondido con razones suficientes: - Mama,Solo tengo 11 años y adquirir control sobre la fuerza del Biju no es fácil, mucho menos ser un Jinchuriki.

????...no se que quiso decir, pero le creo. :-)

1 comentario:

Casa Roccocuchi dijo...

Hola... me recuerdas?? de predicado??? eh... muy bueno tu blog... jeje... saludos